Una vez más en Barcelona, la resistencia vecinal consigue frenar un desahucio. El PSC aplaza sine die el desahucio masivo de los tres bloques en la Avenida Vallcarca por “alarma social”.
Desde las 7 de la mañana del miércoles 2 de julio, cientos de personas respondieron a la convocatoria lanzada por el Sindicat d’Habitatge de Vallcarca y la asociación vecinal Som Barri para impedir el macro desahucio impuesto por los proyectos del alcalde Jaume Collboni y la primera teniente de alcalde de Barcelona Laia Bonet. En frente de los tres bloques afectados por el plan urbanístico reactivado por el ayuntamiento socialista, las personas que acudieron para manifestar su rechazo y detener el desahucio cortaron rápidamente el tráfico en la Avenida Vallcarca. Durante la concentración, que mostró la solidaridad de numerosos colectivos y sindicatos de barrio comprometidos con la defensa de la vivienda, no se produjeron tensiones y el ambiente fue totalmente tranquilo.
En un pequeño escenario montado en la calle se sucedieron las intervenciones de los colectivos presentes en apoyo, mientras que desde los balcones abiertos de los apartamentos ocupados de los tres bloques se alternaron artistas que, mediante música y poesía, expresaron su rechazo a las políticas gentrificadoras aplicadas por el PSC en la ciudad condal.
«Estamos aquí para evitar un desahucio de 40 personas entre menores y familias», me explica Josep, inquilino de Casa Orsola, el símbolo de la resistencia vecinal que atrajo gran atención mediática el pasado invierno. «No les han ofrecido ninguna alternativa y el Ayuntamiento tiene recursos para realojar e incluso parar este desahucio. ¿Si no lo va a hacer el Ayuntamiento, quién lo va a hacer?».
Si bien la Casa Orsola representaba claramente la especulación de los fondos buitre y evidenció la habilidad mediática del Ayuntamiento para presentarse como mediador y solucionador del problema, en este caso el principal responsable del desahucio es el PSC. De hecho, los tres bloques ocupados fueron expropiados oficialmente en 2019 y actualmente forman parte del plan urbanístico de la Rambla Verde, que contempla el desalojo y la demolición de estos. A esto se suma la acusación de “infravivienda”, con la que el Ayuntamiento justifica el mandato de desahucio y la posterior demolición.
«Como aquí no puede llegar la Rambla, lo que quieren construir es un parking al aire libre y para poder hacerlo necesitan expropiar dos fincas más que están colindantes con las que hoy están afectadas», me explica Arán Llivina de la Associació Veïnal Som Barri. «Lo van a tirar al suelo y no van a hacer el equipamiento previsto porque ni siquiera han empezado a expropiar».
Entre las distintas asociaciones presentes para brindar apoyo, Docent 080 puso el foco en los graves perjuicios que los desahucios provocan a los menores y a su derecho a la educación. De hecho, la mayoría de las personas afectadas por los desahucios en Barcelona son niños y niñas, y se superan los 1.000 casos en un solo año. «No puede ser que Barcelona deje colgados a los niños y niñas de esta ciudad y permita un auge creciente de infantes nómadas e itinerantes que no pueden arraigarse en un barrio, en un grupo clase y que cada vez se ven obligados a cambiar de centro educativo», explican desde Docent 080.
A la lucha se sumaron también muchos sindicatos de barrio activos en la defensa de la vivienda, que criticaron duramente la incoherencia del Partido Socialista Catalán, que por un lado promete 50.000 nuevos pisos de alquiler protegido, mientras por otro quiere derribar otros y desalojar a 40 personas para ejecutar un plan aprobado en 2002 y paralizado desde 2008.
«Lo que pretenden hacer aquí en Vallcarca es ir tirando los edificios de gente normal para construir vivienda de lujo, y creo que aquí no solo hablamos de la lucha en Vallcarca sino de una pelea por Barcelona. Para que Barcelona no se convierta en una ciudad donde solo los ricos puedan vivir, sino que sea una ciudad para su gente», afirma Carme Arcarazo del Sindicat de Llogateres i Llogaters.
«El PSC ha enviado una nota de prensa diciendo que hoy, por la alarma social, se cancela este desahucio», anunció alrededor de las 10 de la mañana Iru Moner, representante del Sindicat d’Habitatge de Vallcarca e inquilino directamente afectado por el desalojo de los tres bloques. «El PSC sigue diciendo que nuestros pisos están en situación de infravivienda, tomando un conflicto político como es el de la vivienda y disfrazándolo con argumentos técnicos. Las falacias del PSC para echarnos son mentiras», afirmó Iru Moner desde el balcón de su piso.
El humo verde, que indica la interrupción de un desahucio y la victoria de la resistencia popular, se ha elevado en el cielo de Vallcarca. A la espera de un diálogo real entre las instituciones y el sindicato, se aguarda la nueva fecha del desalojo: está claro que, una vez más, Vallcarca ha hecho oír su voz.