En los últimos tres días, cientos de miles de personas han salido a las calles de Barcelona para reclamar con fuerza el fin del genocidio en Gaza y el fin de las relaciones entre España y el Estado genocida de Israel.
Las manifestaciones comenzaron la noche del miércoles 1 de octubre, cuando cientos de personas se concentraron frente al consulado israelí de Barcelona en cuanto se difundió la noticia de que varias embarcaciones de la Global Sumud Flotilla habían sido interceptadas y asaltadas en aguas internacionales por la Marina militar israelí.
Los manifestantes bloquearon así el tráfico en la Gran Via de Carles III para luego desplazarse por las calles de la ciudad.
A la mañana siguiente tuvo lugar la huelga general de estudiantes, desde tercero de la ESO hasta la enseñanza universitaria, convocada por el Sindicato de Estudiantes. La convocatoria contó con la participación de más de 200.000 jóvenes de todo el Estado español y solo en Barcelona más de 25.000 se reunieron alrededor del mediodía en Plaza Universitat, para luego dirigirse hacia Plaza Sant Jaume, sede de la Generalitat de Catalunya y del Ayuntamiento de Barcelona.
Esa misma tarde, decenas de miles de manifestantes se citaron en Plaza de la Carbonera, un punto neurálgico del tráfico barcelonés, para expresar su apoyo a los activistas de la Global Sumud Flotilla, su rechazo a las acciones genocidas del Estado israelí y a la complicidad del gobierno español.
Desde las 16:00 horas, numerosas columnas provenientes de distintos puntos de la ciudad marcharon por las calles hasta confluir frente al puerto de Barcelona. Alrededor de las 19:00 se produjeron las primeras cargas policiales, cuando un grupo de manifestantes intentó ocupar el túnel de acceso a la Ronda Litoral, patrullado por los Mossos d’Esquadra. El estancamiento entre activistas y fuerzas del orden duró varias horas, hasta entrada la noche, ante la presencia de cientos de personas que acudieron para mostrar su apoyo y denunciar la situación.
Simultáneamente, miles de personas se concentraron frente a las puertas del puerto, entonando cánticos y encendiendo bengalas; hacia las 20:00, la organización de la manifestación anunció su intención de realizar una acampada y ocupar así definitivamente el puerto. Nuevamente, a pesar de que la propuesta de acampar era totalmente pacífica, los Mossos d’Esquadra formaron un cordón alrededor del acceso para impedir la entrada de los manifestantes. Hubo de nuevo momentos de tensión y, en algunas ocasiones, las fuerzas del orden dispersaron con porrazos a personas situadas en las inmediaciones de los bares del Paral·lel de Barcelona, en un área no directamente relacionada con la concentración.
A la mañana siguiente se celebró la huelga total del sector educativo convocada por la Federación de Enseñanza del sindicato CGT y otra huelga estudiantil convocada por el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC). Desde primeras horas de la mañana, algunos activistas bloquearon los accesos a los campus de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), varios centros de la Universitat de Barcelona (UB), la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Industrial de Barcelona (ETSEIB) y la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC).
Alrededor de las 12:00 tuvo lugar una manifestación que, partiendo de Plaza Universitat, recorrió las principales vías de la ciudad hasta llegar a Plaza de la Carbonera, que se ha convertido en el epicentro de las protestas de estos días.
Allí, las manifestaciones continuaron durante toda la noche del 3 de octubre y nuevamente se registraron cargas policiales. Además, en esta ocasión los Mossos d’Esquadra emplearon gas pimienta contra los activistas de varios colectivos, quienes fueron atendidos en las carpas instaladas por CGT con motivo de la acampada. Parte del dispositivo policial presente rodeó en varias ocasiones las tiendas de campaña de los aproximadamente trescientos manifestantes que se quedaron a pasar la noche, mientras otras patrullas controlaban los accesos a las principales arterias de la ciudad.
La respuesta ciudadana más multitudinaria tuvo lugar con la manifestación del sábado 4 de octubre, convocada por las entidades Comunitat Palestina de Catalunya y Prou Complicitat amb Israel, con la adhesión de al menos sesenta asociaciones y colectivos de todo el territorio catalán. Según los organizadores, más de 300.000 personas salieron a las calles a partir del mediodía por el Passeig de Gràcia y marcharon por el centro hasta llegar al Arc de Triomf, lugar icónico de las manifestaciones independentistas de los años del procés. La marcha contó con la presencia de representantes de algunos grupos políticos locales, además de numerosos sindicatos activos en el territorio. Alrededor de las 17:30, miles de manifestantes se concentraron frente a varios locales de Carrefour, Starbucks y McDonald’s para expresar su rechazo a la colaboración entre estas empresas y el Estado de Israel, obligándoles a tomar medidas y cerrar sus puertas.
Barcelona se ha sumado a las manifestaciones que desde hace días se suceden en toda Europa para denunciar la complicidad de las instituciones europeas en el genocidio llevado a cabo por Israel. Millones de personas han decidido salir a las calles con la intención de paralizarlo todo hasta que los gobiernos actúen concretamente para detener la masacre del pueblo palestino. En los próximos días se prevén nuevas concentraciones, mientras que el 15 de octubre CGT Catalunya ha convocado una huelga total por Palestina.